Contacto (con tacto)

Una vez al año… ¡al menos!

Veo que desde hace justo un año no publico nada en este blog, y es que el otro en el que colaboro junto con Pablo y Emilio no me deja casi tiempo… Cómo decía aquél … es que la vida del jubilado es muy estresante. Y no es por falta de ideas para escribir en éste, más personal y «trascendente».

Foto Shutterstock | Albert-Canalejo

Uno de los aspectos más afectados por la “nueva normalidad” es la pérdida del contacto físico entre las personas… sé que en estos momentos hablar de ello puede ser «transgresor», pero ya estamos un poco hartos de ser siempre tan cumplidores…

Lo necesitamos. Y mucho.

Tocarnos, acariciarnos, abrazarnos, achucharnos,…

Siempre me gusta recordar lo importante que es dar la mano, besar, abrazar y acariciar a nuestros mayores, a nuestros padres, tíos y abuelos, …. en cualquier momento, y sobre todo en la vejez y en la enfernedad. Cuán horrible es esa «asepsia» hospitalaria mil veces acentuada por la pandemia que impide cualquier contacto. Infinita pena no poder tocarlos. No perdamos nnguna ocasión de hacerlo.

Foto «La Marina Plaza»

Me recordó este tema la lectura del blog El Riorosa y en concreto su entrada «El infierno y los masajes» en la que se comenta el enorme valor terapeutico de los masajes, del contacto. Me gustaría ser participe en esas experiencias… en esos masajes.

Apenas hace un par de años que descubrí lo agradable y relajante que es el masaje. Eso de ser tocado, acariciado, masajeado, en nuestra cultura del pecado que tanto nos inculcaron, aún es una práctica poco extendida… y que genera mucho rechazo.

No es necesario insistir en los beneficios del masaje como terapia de sanación de muchos males físicos, está todo escrito. Y también como medio de tranquilizar nuestra mente y conseguir el relax y el descanso que nos permita exhudar el stress diario… O también, ¿porqué no?, por darnos el gusto placentero de la simple celebración de ser y estar vivos, erotismo puro…

Es la magia del tacto, del contacto con otra persona que se esfuerza en transmitir su mensaje con la acción de sus manos.

En estos tiempos de mascarillas, «distancia social», whatsapp, videoreuniones y aislamiento en suma, el contacto físico está siendo condenado a la desaparición…

Hay que preocuparse por que los niños y jovenes de la actualidad no interioricen esta carencia como normal, hay que enseñarles a que «tocar» a sus semejantes, siempre en las condiciones de respeto fundamentales, es decir -con tacto-, no solo es deseable sino beneficioso e imprescindble para una equilibrada y madura relación social.

Besos y abrazos.

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