Sobre los Toros y el Cerro de Guisando y la Marquesa de Castañiza (¿O al revés?)

Hace poco, visité de nuevo el lugar donde en 1468 se firmó el acuerdo de sucesión entre Enrique IV e Isabel la Católica, ahora tan recordado a raíz de la emisión en estas fechas, de la serie televisiva “Isabel”. Me refiero al paraje abulense de los Toros de Guisando.

Los Toros de Guisando

En esta ocasión me llamó particularmente la atención, la inscripción grabada en piedra, existente en un muro levantado a tal efecto, en el lugar dónde antes estuvo la famosa venta de igual nombre.

La inscripción recuerda el famoso juramento, y fue realizada, si damos fe a lo que allí se dice, por encargo de doña María de la Puente y Soto, marquesa de Castañiza en el año 1921.

Durante el viaje de vuelta a casa, unas cuantas cuestiones me daban vueltas en la cabeza: ¿Quién fue este personaje y porqué sufragó la construcción del citado muro de piedra y su inscripción, hace más de noventa años ?

¿Una mujer?  De la aristocracia, ¡ pero mujer,….y en los años 20 del pasado siglo en España!

Sin duda tenia que tratarse de un personaje conocido y célebre, con autoridad suficiente para dejar su huella en este lugar con tan alto significado histórico patrio. ¿O no?

¿Cuál habría sido su vida, su formación, sus orígenes, ….? ¿Y porqué?

…………

Ciertamente, no soy muy original con estas reflexiones, antes ya, las “Hadas”, reivindicando la propiedad “feérica” de las famosas moles taurinas de este sitio de Guisando, se hicieron las mismas preguntas, quedando perplejas ante la osadía de la citada noble mortal (como se puede leer en el  “Diario de un Hada” de  la madrileña Clara Tahoces en 1999, en su capitulo titulado “En el día del Topo”).

Se ha escrito mucho sobre los famosos toros, su significado y su origen, así como de los sucesos que a lo largo de los siglos se recuerdan en su entorno próximo, y no es difícil encontrar referencias al respecto a poco que se busquen, por lo que no insistiré en el tema de los cuatro verracos ibéricos.

No obstante, intrigado por la personalidad de la ilustre dama y las razones por las que erigió aquella inscripción, no me he resistido a investigar sobre ello.

Tengo que decir aquí, que la investigación de la historia es siempre apasionante y atractiva, corriéndose riesgo de transformarse en obsesiva. La satisfacción que se siente cuando, después de muchos intentos y tiempo empleado en vano,  se consigue siquiera un pequeño rastro, una fecha o un dato cualquiera relacionado con el objeto investigado, es muy placentera,  liberándose reconfortantes endorfinas…. Esto se multiplica cuando el “objeto” buscado no se encuentra entre las primeras entradas de una enciclopedia “al uso”.

Desde luego, este es el caso de nuestra marquesa de Castañiza. Aquí expongo en resumen, algunos resultados de mi humilde trabajo, que como se verá descubre sólo lo que parece apuntar una interesante biografía de un personaje más de nuestra historia reciente, no suficientemente conocido. Sin duda, sería deseable que personas más doctas y especialistas en la materia la ilustrasen debidamente.

La IV Marquesa de Castañiza.

¿Quién fue Doña Maria Dolores de la Puente y Soto, IV Marquesa de Castañiza y Condesa de Casa Loja ?

Es difícil encontrar datos del origen y primera infancia de nuestra misteriosa dama, impresiones y algún que otro dato, a veces contradictorio hemos encontrado, y en base a ellos,  podemos asegurar que nació en alguna fecha, entre 1880 y 1890 muy probablemente en tierras cantabras.

Poco sabemos ni podemos inferir de su infancia ni de su primera formación, salvo –y no es poco- que quedó huérfana de padre prematuramente, quedando a cargo de su madre Doña Sofía de Soto.

La siguiente información que encontramos en los “marujeos de la alta sociedad” (“La Mujer Ilustrada” nº 1, 1905 ) nos avisan de su boda en la capital del Reino en octubre de 1905 con Ernesto Pelaez y Quintanilla. Ella joven y “aún” sin titulo de nobleza que llevarse a la boca, pero eso si, de hermosura destacada.

Pero parece que aquella unión duró poco, nuestra protagonista también quedó muy pronto viuda, quedando sola y con una hija, antes del primer aniversario, si damos crédito a la fecha de defunción de su esposo (7 de mayo de 1906).

Estas circunstancias, ya nos pueden dar una idea acerca del carácter necesariamente luchador de nuestra protagonista.

La siguiente pista la encontramos en relación con la solicitud, pugna y resolución de la rehabilitación y asignación a su persona, del titulo del Marquesado de Castañiza, circunstancia acaecida en 1919. Unos años más tarde, desde 1924, también ostenta el titulo de Condesa de Casa Loja.

Hay que señalar que en aquellos primeros años veinte, se fomentó directamente desde la corona, una especie de “fiebre del titulo nobiliario” a la que por supuesto no faltaron jugadores.

No entraremos aquí en este capitulo en el que hay también mucho escrito, solo comentar que el Marquesado de Castañiza fue instaurado en el siglo XVIII en la persona de un ilustre vecino de México y oriundo de tierras vascas.

Hasta aquí, tenemos a nuestra protagonista en la treintena, como joven viuda con su única hija Maria Inmaculada, ya intitulada como marquesa y condesa y hemos de suponer que dueña también de suficiente capital y posesiones, como una aristócrata estándar más.

Desde luego las referencias a la  vida social de la Marquesa de Castañiza en la prensa de la época, nos indican que debió llevar una vida asimilada a la de la mejor aristocracia de la corte. Frecuentes viajes al extranjero: Paris , Londres , Berlin,…..veraneos en Biarritz  y por supuesto en tierras de Santander. Temporadas en sus terrenos de Guisando, o en sus casas de Madrid, etc, etc.

Pero ya es momento de acercarnos al entorno de los famosos Toros de Guisando.

En las estribaciones orientales de la  Sierra de Gredos, en el término de El Tiemblo (Ávila), se encuentra el Cerro de Guisando con 1.310 m. de altitud. Al pie del cerro, el arroyo Tórtolas justo marca el límite entre las dos antiguas Castillas, la Vieja y la Nueva, y ambos accidentes  delimitan las tierras en las que se desarrolla nuestra historia.

Abajo junto al arroyo encontramos la dehesa donde pacen desde tiempos inmemoriales los verracos que dan nombre a todos los demás, los famosos Toros.

Pero subiendo, justo antes de que la pendiente comience a hacerse fuerte, nos encontramos con una no pequeña sorpresa, el Monasterio Jerónimo de Guisando, o más bien sus ruinas. En un momento hablamos de él.

Y aún algo más arriba encontraríamos, accediendo por una escalera labrada en la misma roca,  lo que queda de la ermita de San Miguel y, por las inmediaciones, las cavidades o

Monasterio de Guisando en ruinas

cuevas (de San Patricio) originariamente usadas por los ermitaños y quizás más pretéritamente como refugio de nuestros antepasados prehistóricos.

En fin, todo ese entorno es el que, habiendo sido propiedad original del citado monasterio de los Jerónimos, tras la desamortización eclesiástica, la posterior subasta y de algún otro ilustre dueño (Subastado según la Ley de Desamortización de Mendizábal, fue adquirido en 1844 por Mariano Goya y Goicoechea, nieto del famoso pintor, por 430.000 reales),  terminó (desconociendo exactamente cómo) siendo propiedad de nuestra marquesa.

Sucumbiendo a la curiosidad por saber más sobre el lugar, reiterar que aunque no demasiado variada, se pueden encontrar gran cantidad de sitios web con referencias a los Toros y su discutida interpretación, al juramento de Enrique IV e Isabel de Castilla en 1468, así como del Monasterio de Guisando o de San Jerónimo de Guisando fundado en 1375. Sólo remarcar aquí que se trata de un importante claustro visitado frecuentemente por reyes y nobles durante toda su existencia (Ver por ejemplo, el articulo de Antonio Estrella Grande, y las referencias en la revista Claustro Jerónimo nº 9, 2002).

Monasterio de Guisando en ruinas

Así pues, ya tenemos la respuesta a una nuestras cuestiones. Como podíamos haber sospechado: ¡Nuestra marquesa era la propietaria de los terrenos donde residen los famoso toros berroqueños! Buena razón para justificar su decisión de levantar aquel texto en piedra. ¡Y demostró un gran interés sobre el cuidado de lugar, y su patrimonio!

Está documentado que, además de la ya citada inscripción recordatoria de la existencia anterior de la venta “juradera” y del pacto de 1468, sobre los mismos toros, se encargó también de la recuperación y restauración de uno de ellos, que con el paso de los tiempos según se cuenta, había sido bien reventado por un rayo, bien destrozado en busca de un supuesto tesoro interior (véase este articulo de Luís de Armiñan en las paginas 13 y 17 de ABC del 10 de enero de 1956).

También promovió los estudios y excavaciones arqueológicas del sitio facilitando la labor a los investigadores. (Miguel de Asúa y Campos en los años 20  como puede verse en su obra “Los Toros de Guisando y el convento de Jerónimos” o Baltasar Cuartero y Huerta en los 40 y 50 que escribió entre otros el libro “El Pacto de los Toros de Guisando y la venta del mismo nombre”, por ejemplo).Y no sólo eso.

Además, ella junto con su ya citada hija (Maria Inmaculada – ”Ernestina”, que sería la V Marquesa de Castañiza a partir de 1965), impulsaron activamente ante las autoridades competentes, la promoción del lugar y su elevación como monumento, encabezando la instancia para tal consideración y declaración ante las autoridades competentes, consiguiendo la declaración como Paraje Pintoresco, por decreto de 5 de febrero de 1954.

Nuestra marquesa, Maria de la Puente, había rehabilitado también los restos del exmonasterio jerónimo (Ver articulo de Santiago Camarasa de 1926 en Blanco y Negro), haciendo de él su mansión (“el palacio del Cerro de Guisando”). Y lo hizo con esmero y gusto, siendo elogiada reiteradamente por aquellos que lo visitaban. Inclusos los jardines fueron objeto de mención en revistas especializadas y por parte del Patronato de Jardines de España, órgano del Ministerio de Instrucción Pública, en 1934.

Se tiene incluso constancia del mantenimiento en uso de la mansión por sus descendientes con posterioridad a la muerte de Doña María (acaecida en 1961 en Madrid) y hasta el terrible incendio de la semana santa de 1979, estando hoy y desde entonces nuevamente arruinado.  Esperemos que no lo sea definitivamente…..

Pero aún nos queda una sorpresa más en la figura de Maria de la Puente. Hasta ahora hemos apuntado su faceta más culta, al cuidado del patrimonio histórico y arqueológico del lugar, pero además, demostrando un espíritu emprendedor, innovador y práctico, muy tempranamente creó y explotó una granja avícola en aquél mismo lugar, empleando las antiguas galerías y la que fue sala capitular del convento como sala de  puesta e incubación de las aves. Esta granja fue modelo de modernidad en su tiempo, contando con el mejor equipamiento avícola de la época y llegando a ser en consideración de muchos la primera del país y de las primeras del continente europeo. En ella se aplicaron y experimentaron las más modernas prácticas avícolas, empleando no pocos recursos, como por ejemplo el transporte aereo para trasladar las aves y los huevos desde Gran Bretaña.

La Granja Avícola “La Jimena”, que así se llamaba,  fundada en 1918 en la Dehesa del Cerro de Guisando, destacó en seguida en los medios especializados y en la prensa y los semanarios generalistas como Blanco y Negro en 1927, también por su adelanto en la experimentación de los cruces de especies avícolas, llevando a cabo un “first cross” de gallinas Plymouth con Castellanas. Y mejorando la raza de gallinas Castellanas Negras (ahora en régimen de protección especial)  para conseguir huevos de 90 a 110 gr, todo un record de aquella época. Estos y otros avances la hicieron acreedora de muchos premios y menciones en los concursos de la época con trascendencia más allá de nuestras fronteras.

Hemos encontrado referencia del funcionamiento de la misma en el diario ABC en 1953 con ocasión de su participación como granja diplomada, en la Feria del Campo de aquél año en Madrid. Nada hemos conseguido acerca de la suerte de la granja después de ese año.

En definitiva, lo que aquí queda expuesto (aparte de los “títulos” y las circunstancias y curiosidades que rodearon su vida), sirva como referencia y reseña de este personaje, no suficientemente conocido, y al que si duda le debemos, como ha quedado dicho, no sólo el cuidado, estudio y preservación de los famosos toros y su entorno (la memoria de la venta y su juramento, y el monasterio) si no también su importante papel como impulsora de la Industria Avícola en España.

Después de esto, sin duda la próxima vez que nos acerquemos al Cerro de Guisando, lo veremos con otros ojos.

(Fotos: Ayuntamiento de El Tiemblo http://www.eltiemblo.es/)

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Acerca de lagarto astuto

Inquieto e interesado en casi todo...
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11 respuestas a Sobre los Toros y el Cerro de Guisando y la Marquesa de Castañiza (¿O al revés?)

  1. 8doloress dijo:

    Me encanta que seas tan curioso y que eso te haga siempre ir un poco mas allá en el conocimiento de las cosas, gracias a eso ahora yo tambien conozco a un personaje que hasta ahora me era totalmente desconocido y sobre el que me has dado tantos datos que creo conocer a la Marquesa de Castañiza de toda la vida.
    Un estupendo trabajo de investigación y un gradable y apasionante paseo por la historia.
    Lola

  2. Tony Montón dijo:

    ¡Genial! Y Gracias por haberme dado la posibilididad de conocer tu blog, es muy interesante.

  3. Aph dijo:

    Interesantísimo trabajo con brillante documentación de la época con insaciable curiosidad sobre la figura de la Marquesa de Castañiza.Conozco la zona bastante bien,incluso un día estuve por el monasterio,la verdad que da un poco de miedo a la vez que pena por el estado de abandono actual en el que se encuentra…Ojalá un día fuera restaurado para el disfrute…lo que daría por verlo en funcionamiento y saber más cosas sobre el Cerro de Guisando.Mil gracias por el artículo

    • Gracias a ti por tu comentario. Efectivamente seria estupendo que se rehabilitasen las ruinas del monasterio y que pudiera visitarse. Mientras tanto habrá que conformarse con que no se deteriorase más y que no se olvide……

  4. Pedro dijo:

    Acabo de entrar por primera vez en tu blog y me ha encantado, seguro que entraré más a menudo para leer tus interesantes posts.

    Un saludo
    Pedro Zorro Corredero

  5. Antoni Vidale dijo:

    de la Puente es el apellido del padre de Mª Angeles pero creo que no tuvo nada que ver.

  6. Mario dijo:

    Interesante artículo que me hace recordar de dónde venimos en mi familia y las historias que nos cuenta de vez en cuando. Mi abuelo fue el jardinero de ese lugar, mi abuela también trabajaba allí y mi madre y mis tíos nacieron allí.

    Un saludo.
    Mario Cabrero

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