De consumidores a conservadores (La Historia del Hombre de Cyril Aydon y La Física del Futuro de Michio Kaku)

Leyendo el libro de Michio Kaku, La Física del Futuro. “Cómo la ciencia determinará el destino de la Humanidad y nuestra vida cotidiana en el Siglo XXII” editado en España por la Editorial Debate, no le queda a uno mas remedio que parar y reflexionar a cada poco sobre lo que en él se nos cuenta. Y es que lo primero que uno piensa es eso, ¡esto es un cuento!

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Portada “La Física del Futuro”

Pero no. Desde el minuto uno, el autor nos deja claro que no se trata de un texto de ciencia ficción, aunque sin duda lo pueda parecer.

Un libro como este, sólo puede ser titulado como de “Física”, por un autor como Kaku. Michio Kaku es ya un consagrado y profuso divulgador de la ciencia, (además de ser físico especialista en la teoría de cuerdas). Es, casi el Carl Sagan de nuestros días, y por tanto los más “académicos” tendrán que admitirle esta aparente licencia.

Porque, todo lo que cuenta lo hace, según afirma, apoyándose siempre en investigaciones, pruebas de laboratorio y prototipos existentes en la actualidad y que en la mayoría de los casos él, ha podido conocer e incluso comprobar.

Así, partiendo de esta premisa, el lector se mete en un “túnel del tiempo” hacia delante, en el que se visionan, las realidades que la especie humana disfrutará en: El futuro cercano (desde el presente al 2030), Mediados de siglo (desde 2030 a 2070) y El futuro lejano (desde 2070 hasta 2100).

Esto siempre y cuando, desde luego (y permítaseme la expresión), no la “caguemos” antes.

Así se pasa revista a estos temas:

  • Los ordenadores
  • La Inteligencia artificial. Los robots
  • La Medicina
  • Nanotecnología
  • La energía.
  • Los Viajes espaciales
  • La Riqueza. Ganadores y Perdedores
  • El futuro de la Humanidad. Una civilización Planetaria
  • Un día cualquiera del 2100

Todo lo leído, resultará interesante y creíble en mayor o menor medida, según el bagaje previo con el que cada lector se acerque al tema.

No entraré aquí en ningún detalle al respecto, el que quiera en el libro lo tiene. No tendría sentido hacerlo ni aportaría nada adicional. Sin embargo, si quiero comentar aquí sobre los penúltimos capítulos, concretamente el de la Riqueza y el Futuro de la Humanidad.

Llama la atención que, explícitamente se mencione la existencia también en el futuro, de “perdedores”. Y es que, no se trata de un cuento de hadas. La historia nos enseña, lo que ya nos decían nuestras abuelas, que “siempre ha habido pobres y ricos”. Pues según parece este modelo de la “física del futuro” no lo contradice.

Sobre la Riqueza, Kaku se apoya en la tesis de Lester Thurow (Economista del MIT)  “La tecnología y las ideologías están haciendo temblar los cimientos del capitalismo del siglo XXI. La tecnología hace que la preparación y el conocimiento sean las únicas fuentes de un beneficio estratégico sostenido”, y nos confirma lo que ya estamos viendo venir.

El aumento del valor del conocimiento y la innovación frente a la sola habilidad manual y el mantenimiento de modelos y procesos ya caducos, es ya casi un hecho que se puede palpar en las sociedades más avanzadas de nuestros días.

Sacar provecho de la ciencia y potenciar la creatividad y darle el papel y la importancia adecuada al ejercicio del liderazgo, parecen ser las claves que diferenciaran a los unos (los ganadores) de los otros.

Y ahí mismo están los riesgos. Ante la pérdida/desaparición de empleos manuales no cualificados, se corre el riesgo de que los líderes de la sociedad no apoyen la ciencia, los inventos y la tecnología.

Y esto que lo parece, no es tan obvio, y me recuerda lo que Cyril Aydon en su Historia del Hombre ,“150.000 años de historia de la humanidad” de la Editorial Planeta, bien comenta. Y es que, dejando un momento el futuro y mirando hacia nuestro pasado, sólo en ciertos momentos “estelares” se han dado las condiciones para que el avance de la humanidad se hiciera posible.

Le copio literalmente cuando habla de los factores que influyen en el avance científico:

“……Todo esto vendría a demostrar hasta qué punto los avances científicos dependen de la presencia simultánea de un conjunto de factores de enorme influencia, tales como:

  1. una sociedad cuyo nivel de prosperidad haga posible la existencia de un número razonable de individuos consagrados a la lectura ya la conversación, y a llevar a cabo experimentos que bien podrían resultar infructuosos;
  2. la existencia de oportunidades que propicien la creación de redes de contactos (como universidades y sociedades eruditas);
  3. la posibilidad de acceder a los conocimientos acumulados tanto en el pasado como en el presente (en forma, por ejemplo, de bibliotecas y de libros impresos);
  4. la disponibilidad de una tecnología apropiada (microscopios, telescopios, mediciones precisas del tiempo);
  5. la ausencia de una censura que obstaculice el avance científico;
  6. una cultura en la que la investigación sea algo habitual, y en la que resulte normal poner en tela de juicio las ideas preestablecidas.

En esta lista no hemos incluido el “genio científico” porque el genio es algo que está presente en todas las épocas. Los factores enumerados anteriormente, por el contrario, no tienen porqué darse siempre. El progreso científico se produce en ciertos lugares y en determinados momentos, cuando confluyen ciertos factores que hacen que el genio científico aflore y que se alcancen unos resultados muy concretos……” (Cita del libro de Cyril Aydon “Historia del Hombre”  Ed. Planeta. Capitulo 23 pag 268. año 2007).

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Portada Historia del Hombre

Ningunas de las seis condiciones están aseguradas. Hay que pelear de continuo por cada una de ellas.  Hasta en nuestra afortunada sociedad occidental, por un lado una “crisis cualquiera”, o el fanatismo de cualquier color (que tan fácilmente aflora), puede hacer tambalear a cualquiera de estas frágiles “patas”. ¿O no?

Muy recomendable la lectura completa de esta historia, que su autor desarrolla con un enfoque infrecuente que evidencia de manera amena y lúcida, la razón de ser de los cambios más cruciales que la Humanidad ha protagonizado en esos 150.000 últimos años.

Y siguiendo con lo mismo, queda claro que la clave del futuro es por tanto la Sabiduría.

Kaku insiste en ello cuando habla del Futuro de la Humanidad asegura que no es tarea fácil, y cita a Immanuel Kant:  “La ciencia es conocimiento organizado. La sabiduría es la vida organizada”; y a Isaac Asimov: “El aspecto más triste de la sociedad actual es que la ciencia es más rápida adquiriendo conocimientos que la sociedad adquiriendo sabiduría”.

Y sentencia: “A diferencia de la información, la sabiduría no puede dispensarse a través de un blog o un chats de Internet. Como estamos ahogándonos en un océano de información, en la sociedad moderna el bien más preciado es la sabiduría. Sin sabiduría ni perspicacia, estamos destinados a vagar sin rumbo ni objetivo, con un sentimiento hueco, después de que la novedad de una información ilimitada se desgasta.”

Y para terminar, a pesar de las dificultades y los riesgos señalados, nos plantea como destino obligatorio de la Humanidad, el convertirse en una “Civilización Planetaria”.

Aquí nos recuerda y desarrolla otros anteriores ensayos suyos (Ver Notas y enlaces abajo), en los que nos describe con una lógica incontestable la evolución del consumo de energía e información al que las  “civilizaciones” están obligadas. Y según ello las clasifica.

En estos días, nuestra civilización es Tipo 0, según la clasificación de Kardashev, por su nivel de manejo de la energía, o 0,7H según la de Carl Sagan, en función de la cantidad de información que controla.

En ambas escalas, queda mucho por recorrer. Apenas hemos comenzado a “mover al aguja”, aunque lo hayamos hecho muy rápidamente en los últimos siglos.

Sin embargo, hay otra nueva clasificación que se impone. Compatible con las otras. Es la clasificación según el manejo de la entropía. Y es que aunque podamos manejar cantidades inmensas de energía, la de las estrellas o la galáctica, hay que cuidarse de que esas mismas cantidades no nos ahoguen y destruyan. Las Leyes de la Termodinámica se imponen y la “Vida” nos da la lección y es que aunque se planteen dos tipos de civilización en cuanto al uso de la entropía:

  • Civilización conservadora de entropía.
  • Civilización derrochadora de entropía.

Sólo la primera es perdurable. La otra, está …. abocada al desastre.

Y es que tenemos que trasformarnos, de consumidores a conservadores…..

____

Nota:

Original the-physics-of-extraterrestria-civilizations-by-michio-kaku o en la web del autor.  y aquí su traducción al español La Física de las Civilizaciones Extraterrestres Michio Kaku

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Acerca de lagarto astuto

Inquieto e interesado en casi todo...
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2 respuestas a De consumidores a conservadores (La Historia del Hombre de Cyril Aydon y La Física del Futuro de Michio Kaku)

  1. El Pableras dijo:

    Muy buena tu reseña José Ramón, dan ganas de leerse ambos libros, lo que hace mejor todavía tu texto. Una duda, donde dice entropía ¿no debería decir energía? La entropía es un concepto complejo y no siempre se usa debidamente. Aquí no lo tengo claro, puede que sí se esté usando correctamente, ya lo miraré ….. cuando tenga tiempo. Entre otras muchas cosas que tengo pendiente de leer, un libro de Prigogine que creo habla del tema. Pero sí señor, tus reseñas son dignas del Babelia.
    Saludos entrópicos,
    Pablo
    Pd: una anécdota, cuando estudiaba físicas mi madré me echó la bronca, en buen plan, por lo desordenada que tenía la mesa de estudio. Le dije que estaba estudiando Termodínámica y que tenía que seguir la Segunda Ley por la que todo tiende a su más alto grado de desorden, y que como lo ordenara me suspendían. Cuando luego mi madre nos decía que a ver si los hermanos ordenábamos un poco, apuntaba: menos Pablico que hace físicas.

    • Gracias por tus “alabanzas” Pablo. Si es Entropía. Efectivamente es un concepto algo complejo de entender a la primera, pero tiene relación con el “espíritu” de la anécdota que cuentas.
      Hay un buen libro que me gustó mucho y que quiero volver a leer, que es “La Termodinámica de la Vida” de Eric D. Schneider y Dorion Sagan (hijo de Carl Sagan y Lynn Margulis ) en el que se introduce la idea de que “la vida” es la solución (¿una de las soluciones?) para el control y conservación de la entropía y como tal no se escapa de las Leyes de la Termodinámica. Pero esto es tema para otra entrada.

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