El arte de la ingeniería.

Parece mágico que las cosas funcionen.  Me refiero a los “ingenios”.

Supongo que a todos nos pasa. Poca gente deja de asombrarse cuando ve despegar un avión comercial, da igual que sea desde su interior o en la distancia. O cuando en el dique seco de un astillero, observa la inmensa estructura de acero de un gran barco petrolero o porta contenedores. ¿Cómo es posible que uno alce el vuelo y el otro se mantenga a flote?

Y destaco estos por su vistosidad y “grandilocuencia”, pero igual podemos decir de cualquier otro tipo de aparato, ya sea mecánico, químico, eléctrico, electrónico e incluso biológico, o mezcla de ellos, y que cada vez están más en nuestro día a día.

El caso es que  todos ellos ¡funcionan! (o ¿habría que decir -en general funcionan-?).

Aunque ! a veces no !

¡Los inventos del TBO eran verdaderos "ingenios" no sujetos a fallo!

¡Los inventos del TBO eran verdaderos “ingenios” no sujetos a fallo!

Y es que, salvo para aquellos inventos del profesor Franz de Copenhague, el fallo existe. Y ocurre, siempre ocurre. Y los ingenieros lo saben y cuentan con él. Y por eso la magia que hace que las cosas funcionen es real y posible. Es posible porque los ingenieros (y aquí incluyo a todos los que ejercen la “ingeniería” no de títulos, -es una nota para los suspicaces-) hacen su trabajo desde el primer momento contando con él, con el fallo.

En algún momento me quedé con la idea de que “el arte de la ingeniería está en el control del error” (ya sé que mencionar “el arte” hablando de ingenieros siempre es polémico, pero en este caso me reafirmo -ver nota abajo-). La precisión es importante, pero saber en todo momento cuál es el “margen de error” con el que se trabaja, es la clave de que “todo funcione”.

Y desde luego (¿sólo?) se aprende de los fallos y los errores. De los propios y los ajenos.

De eso trata el estupendo libro Grandes Desastres Tecnológicos. Los más espectaculares accidentes técnicos y científicos de Ediciones Nowtilus publicado en 2012, del que es coautor mi amigo Félix Ballesteros.

Félix, escritor apasionado, deja por un momento la novela policiaca y la ciencia ficción, para junto con su amigo Koldo, darnos una lección de ingeniería (digamos que) empleando una técnica inversa. Esto es, contándonos lo que ocurrió paso a paso, y su porqué.

Es un buen ensayo que valdría como manual de enseñanza, para su empleo en las escuelas de ingenieros. ¿Os imagináis : Algebra, Cálculo, Física, Química, Dibujo y “Desastres”…?. Seguro que no sería una “maría”.

Se dice en su introducción: “…. los fallos forman parte inevitable de la realidad y lo único que nos debería sorprender es que haya alguien que piense que está por encima de la realidad y que a él o a ella no le va a fallar nada. Lo malo es cuando esa persona es responsable de algo que nos afecta…..”

Esos fallos inevitables (que se presentan inevitablemente) son los que provocan y producen los “desastres”, y aunque como se indica en el subtitulo, los más espectaculares son los “accidentes”, no sólo de ellos se habla en el libro, lo que en mi opinión lo hace aún más interesante.

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Portada del libro     “Grandes Desastres Tecnológicos”        K. Gotxone-F. Ballesteros 2012

Así que nada diré aquí de los grandes, llamativos y muy conocidos accidentes y desastres de nuestra era, que se describen con todo detalle en el libro, y que son siempre las más demandados. Podeis escuchar como ejemplo, esta entrevista de Félix para la emisora venezolana Luz Radio, o esta otra de Koldo en Canal Extremadura.

Y es que por ejemplo, la historia del descifrado de las claves del DVD Forum pues realmente no fue accidental (¿o sí?). Muy interesante en este mismo capitulo la explicación de los mecanismos de propagación del malware. A saber: virus, gusanos, bomba lógica, caballo de Troya, puerta falsa, etc. Y es que en el diseño ingenieril, no sólo hay que luchar contra los elementos (de la naturaleza se entiende…).

Hablando de la crisis del sistema central de gestión de ambulancias en el Lóndres de 1992, se hace referencia a una de las reglas de oro del diseño, que es el aumento de la redundancia para evitar a toda costa la eliminación de los “puntos singulares de fallo”. Es prioritario impedir y asegurar, que un solo fallo nos bloquee todo un sistema.

Curioso es cómo a veces, el exceso de preocupación por el fallo, también es un problema, …… y muchas veces un gran negocio. ¿Os acordáis del temido efecto 2000? Y es que cada mil años …. hay que volver a empezar la historia, y si no al tiempo (!leerá esto alguien en el 3000!).

Y curiosa también, las consecuencias de una excesiva precisión, que por improbable que parezca se puede dar. Y si no que se lo cuenten a los ingenieros franceses con la puesta en marcha de sus trenes de alta velocidad (TGV) en Japón. Y es que el “afinamiento” de las catenarias no era el adecuado y a determinada velocidad la resonancia producía el malfuncionamiento de los pantógrafos. Y todo por que la distancia aplicada en la instalación entre los postes era “precisa hasta el segundo decimal”, cosa casi imposible de darse en nuestro “mundo latino”.

En fin, muy recomendable y entretenida la lectura completa de este libro, lleno de bien documentada información que, con un lenguaje desenfadado y atractivo nos reta a investigar más sobre cualquiera de los muchos casos de que trata. Por el momento, satisfecho me quedo, con resaltar aquí de entre todos ellos, sólo estos pocos que me han servido para recordar, algunas importantes reglas de la aplicación de la buena ingeniería. Todo un arte.

——-

Nota:
En la Enciclopedia Universal Espasa, en su tomo 28-1, página 1473 de 1925, dice:
Ingeniería. “Arte de aplicar los conocimientos científicos a la invención, perfeccionamiento o utilización de la técnica industrial en todas sus determinaciones”.
En otros diccionarios consultados (Calleja, Sopena, Danae) también se emplea el término arte en esta definición, incluso dicen “Arte o ciencia de….“. Sin embargo ya en el diccionario de la Real Academia de la Lengua en los años 80, la definición cambia perdiendo dicha referencia, que pasa a ser así:
Ingeniería. “Conjunto de conocimientos y de técnicas que permiten aplicar el saber científico a la utilización de la materia y de las fuentes de energía, mediante invenciones o construcciones útiles para el hombre”.
Y ahora en la edición de 2001, simplemente:
Ingeniería. “Estudio y aplicación, por especialistas, de las diversas ramas de la tecnología”.
Dejamos para otra ocasión el tema de la técnica y la tecnología…..pero queda claro, que “al menos antes la ingeniería era un arte”….y los ingenieros “unos artistas”.
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Acerca de lagarto astuto

Inquieto e interesado en casi todo...
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